jueves, 25 de julio de 2013

Capitulo 13 - Felices fiestas II



<<Felices fiestas II >>


Había empezado a nevar. 
_____ tiritó y se colocó la capucha de la cazadora. Hacía frío y las calles de la urbanización estaban completamente desiertas, envueltas en la oscuridad nocturna. Alzó una mano, sin dejar de caminar, y permitió que algunos delicados copos de nieve rozaran su piel. Se derretían poco después, como si nunca hubiesen estado allí. 
Aceleró el paso, preguntándose cómo estaría Harry. Ciertamente, no estaba segura de que dejarlo solo en casa hubiese sido una buena idea. Ahora se arrepentía. Había pasado la velada con sus amigos preocupada. Se imaginaba a un impulsivo Harry redecorando solo toda la casa e incluso cambiando la distribución de los muebles. Casi corrió cuando su mente comenzó a divagar con extrañas ideas que le removieron las entrañas. 
Metió la llave en la cerradura. Eran las tres de la madrugada. Agradeció que sus padres se hubieran quedado a pasar la noche en un hotel de Boston, tras cenar allí para celebrar su aniversario de bodas. En cuanto abrió la puerta, el corazón comenzó a latirle con fuerza. La música descendía desde el piso superior, los primeros acordes de una canción de Nirvana sonaban a todo volumen. 
¿Qué estaba ocurriendo? Casi temblando, subió lentamente por la escalera, con una mano en el pecho, infundiéndose calma. La música provenía de la habitación de Marcus. Aquello la tranquilizó, pero solo momentáneamente, pues, cuando asomó la cabeza en aquel cuarto, descubrió que no había nadie allí. Aterrada, advirtió el humo en el aire. Humo que olía raro. Salió disparada hacia el cuarto de Harry y abrió la puerta sin miramientos. Tampoco lo encontró allí. Sin saber qué más hacer, desesperada, divisó la luz que se filtraba bajo la puerta del baño, corrió hasta allí y giró el picaporte plateado con las manos. 
Aquella primera imagen la dejó totalmente paralizada. Harry estaba arrodillado frente al retrete abierto, con la cabeza metida en él y las manos abrazando el contorno. Estaba despeinado. Los mechones rubios caían a los lados, anárquicos. Sus ojos grises se habían convertido en dos diminutas rendijas que parecían destilar fuego. Conservaba los pantalones intactos, pero estaba descalzo y llevaba varios botones de su preciada camisa blanca desabrochados. Recordando que aquel muchacho era Harry, se preguntó si había estallado una revolución en el país sin que ella se enterase. Se acercó hasta él, que levantó levemente la cabeza y le dedicó una sonrisa risueña. 
—¡Eeeh, _____! —saludó agitando una mano en el aire. 
_____ se arrodilló a su lado y lo examinó asombrada, sin comprender. 
—¡Dios mío! Pero ¿qué demonios te ha ocurrido? 
Harry rió a carcajada limpia, soltando momentáneamente el retrete sobre el que se inclinaba para sujetarse la tripa con las manos. 
—¡Shoy felizzz…! Temedamete felizzz… 
_____ quiso decir algo, pero se había quedado muda. Él se acercó más a ella, todavía riendo, y ella distinguió el aroma a alcohol puro. Abrió mucho los ojos, alucinada, mirándole sin poder creerse lo que estaba ocurriendo. 
—¿Has bebido, Harry? 
Él parecía pensativo. Alzó la vista hacia el techo del baño, como si intentase recordar algo. Después brotó una nueva carcajada de sus labios. 
—Un boquito. —Señaló con los dedos la cantidad, mostrándole unos cuatro centímetros—. Pero no musho. Es que he passsado la noshe con tu hemano, que es mu’ majo, mu’ simpático tamién… 
_____ se llevó las manos a la cabeza. Tenía que calmarse. Debía lograr controlarse para enmendar la situación. ¡Por Dios! Había olvidado que Marcus se quedaba aquella noche en casa. Pero ¿cómo había derivado la situación para que su perfecto estudiante de intercambio acabase así? 
—¡Voy a matar a Marcus! —gritó, frotándose las sienes como si así fuese a conseguir dominar el conflicto. 
Harry negó con la cabeza, cerrando los ojos. 
—Pueg no hace musha falta. Creo que ya está muergto. —La miró sin siquiera pestañear—. Lo he vishto en el baño dabajo, tirado en el suelo. —Apuntó con un dedo al rostro de _____—. Mírame atentamente: eshtaba ashí. 
Harry se despatarró sobre el suelo del baño, estirando las piernas y los brazos, colocándose boca abajo, imitando la última postura en la que había visto a Marcus. Después rió y se incorporó nuevamente. _____ resopló, furiosa. Ahora había pasado de estar asombrada a estar cabreada. Supuso que su hermano se había quedado dormido en el baño, como solía hacer cada vez que volvía de fiesta. 
—Luego intercambiaré algunas palabras con él. 
Harry se encogió de hombros. 
—¡Pero si he disho que ta muerto, mu muerto! —repitió. 
—Vamos, levántate, idiota —le exigió ella, al tiempo que le estiraba de un brazo.
Él sonrió con aire alelado, como si fuese un muñeco de trapo. 
—¡Qué divedtido…! —exclamó alegremente, poniéndose de pie con ayuda de _____.
—¿Te encuentras muy mal? 
—¡Pero qué dishes! Estoy de puuuta madre. —Fijó la vista en el retrete unos instantes—. Iba a fomitar, pero ya no. 
_____ se acercó a él y se apartó instintivamente. 
—Apestas a alcohol —le informó. 
Él continuó riendo, con los ojos medio cerrados y apoyándose en el hombro de _____ para no caerse. 
—He bebido cerveza —detalló—. Y despuesh, hemosh bebido eso que se llama… se llama… ¡joder, se llama como el chucho ese…! 
—¿Whisky? ¿Has bebido whisky? 
—¡Shi, eso! 
La miró orgulloso. _____ se dirigió hacia la bañera, abrió el grifo del agua fría y colocó el tapón para que comenzase a llenarse. A él le costó mantenerse en pie cuando perdió el hombro de ella como apoyo. Se recostó sobre el lavabo, observándola con los ojos entrecerrados. 
—Pero ¿cómo ha ocurrido todo esto? —continuó _____. 
Él volvió a encogerse de hombros. 
—Puesh, bueno, tu hemano me dijo que quería ensheñarme una canción o algo de eso. Y despuesf me dio una especie de cigarro raro. —Sonrió al recordar la situación—. Ya no me acuerfdo de que mash ha pasado. Yo solo intentaba relacionarme mash con el Mendigo… 
—¿Marihuana, te ha dado marihuana? 
—¡Ah, sí, sip, él dice que es muuu güena para la salud, es terapéutica! Pa prevenir enfermedadesh. 
_____ respiró agitadamente, angustiada. Agradeció que sus padres no estuviesen en casa. No quería ni imaginar qué habría ocurrido si hubiesen llegado a encontrarlo en tan pésimo estado. Alargó una mano hacia Harry, tirándole de la camisa y él volvió a reír como si aquello fuese un juego divertidísimo. Sin demasiados miramientos le empujó para meterle en la bañera, enseñándole cómo era eso de alzar una pierna y luego la otra. Él se dejó caer en el agua. 
—¡ESHTá FRÍA! —gritó.
—Te jodes. —_____ le miró enfadada—. Todo esto es por tu culpa. No puedo dejarte solo ni unas horas; mira cómo has acabado… borracho perdido. 
—Eh, eh, eh, yo no eshtoy borrasho, eh… 
_____ resopló. Cogió el bote de champú y dejó que el denso líquido le cayera en las manos y después lo restregó en la cabeza de Harry, que ahora jugaba con el agua, chapoteando alegremente como bien podría haberlo hecho un niño de tres años de edad. Comenzó a relatar la historia de un barco pirata —simbolizado por la mano izquierda— que se hundía a causa del ataque de una ballena asesina —simulada por la mano derecha, que se movía ágilmente golpeando a la izquierda—. _____ comenzó a frotarle con más ahínco la cabeza, procurando que el olor a alcohol desapareciera. Después se la enjuagó y aprovechó la ocasión para tirarle agua en la cara. Él se quejó. 
—¡Pican los ojosh! 
—¡Cállate! 
—Jopeta… 
Permaneció quieto unos instantes, dejando que ella terminase de enjuagarle el pelo. 
—Navidá, navidá, duuulceee navidá… —canturreó sin ningún tipo de vergüenza. 
_____ arrugó la nariz. 
—¿No odiabas los villancicos? 
—No sé. —Se entretuvo observando una de sus manos—. ¡Hacia Belén va una burra, ring, ring, yo me aremendaba yo me eremendé…! 
_____ negó con la cabeza en silencio. 
—¡Vamos, sal de una vez de la bañera! 
Él se miró de arriba abajo, extrañado. Frunció el ceño. 
—¡Pero shi todavía estoy vestido! 
—¿Y qué quieres que haga yo al respecto, yonki? 
—¿Yonki? ¿Me hash llamado yonki? ¡Ya me eshtásh desnudando! —ordenó. 
Ella rió, medio tosiendo. Se había quedado a cuadros, sin saber qué hacer. Sintió pena por él, así que comenzó a desabrocharle la camisa, cerrando los ojos y girando la cabeza hacia otro lado. Notaba la risa de Harry conforme su pecho se movía al compás de las carcajadas. 
—¡Me hashes coshquillash, _____! —dijo alegre. 
_____ le desabrochó el último botón y le quitó la camisa, rozando sus hombros, que eran suaves y fuertes. Intentó no admirar demasiado la musculatura de su torso, pero tuvo que reconocer que estaba de toma pan y moja.

La risa de Harry aumentó. Ella comenzó a cabrearse, más consigo misma que con él. 
—¿De qué te ríes, estúpido? 
—¡Ja, ja, ja…! Ahora te toca quitarme losh pantalonesh… y ahí no veash cuántas coshquillash tengo —explicó, señalándose la entrepierna. 
_____ dio un paso hacia atrás, asustada. Entonces los entrecerrados ojos de Harry se clavaron fijamente en la puerta del baño. 
—¡_____! —exclamó—. ¿Tú papá no decía que debajo del muéddago tocaba besho de murciédago? 
Ella no pudo reprochar nada, porque las manos de Harry atraparon su cuerpo. Se inclinó sobre _____, todavía con aquella sonrisita tonta en los labios, y la besó. _____ dejó de respirar y creyó que la habitación comenzaba a girar bajo sus pies. No pudo moverse. No pudo dar un paso atrás. Tuvo que admitir que Harry besaba de un modo francamente extraordinario. Él se separó un poco, mientras ella se había convertido en una estatua, y la miró feliz, dándole un último beso en la comisura de los labios. _____, asombrada, notó cómo sus mejillas comenzaban a arder. 
—Joder, tu cara me recueddda a la nariz de Rudolf, el reno —farfulló él, sonriente—. Bueno, ¿qué pasaba con mi pantalón? 
_____, aterrada, salió del baño a toda prisa hacia su habitación. Se entretuvo en ponerle el pestillo a la puerta, apoyándose después en ella. Pero ¿qué había hecho? ¿En qué momento la situación había dado un giro? Ella no lo recordaba. Se sentía molesta por no haberse apartado a tiempo, antes de que Harry le diese aquel delicioso beso de príncipe… ¿Delicioso? No, no, ¡para nada! Delicioso no, más bien debía haber sido asqueroso. _____ se tanteó los labios con los dedos y suspiró avergonzada. Todavía creía sentir calor que le había subido a las mejillas. 
Deseando dormirse para dejar de recordar los últimos acontecimientos, se puso el pijama y se tumbó en la cama, tapándose con las mantas hasta la nariz. Apagó la luz con la esperanza de que el sueño la invadiese pronto. 
Veinte minutos después, alguien llamó insistentemente a su puerta, golpeándola con el puño cerrado. 
—¡Eh, _____! ¡Soy Harry! 
Cerró los ojos con fuerza. Fingió que no le oía. 
—¡Abre, por favor, te lo ruego! Creo que está ocurriendo algo raro…
Se levantó de la cama y un pequeño escalofrío recorrió su espalda de golpe. Quitó el seguro de la puerta, la abrió descubriendo a Harry, aturdido, con el pijama puesto del revés y el cabello rubio despeinado y todavía húmedo. 
Él sonrió felizmente cuando sus ojos se encontraron. Y, sin pedir permiso alguno, entró en la habitación con paso descarado. Ella se interpuso en su camino. 
—¡Lárgate de aquí! De verdad, Harry, es hora de dormir; he tenido suficiente por hoy, créeme. 
Él la miró apenado. 
—Es que, _____, mi habitación da mushas vueltas, y mash vueltash… Me he tumbado en la cama y no dejafa de girar tooodo el rato —intentó explicar, balbuceando. Ahora, más que divertido, parecía algo contrariado. 
—Es normal que dé vueltas. Estás borracho y tu imaginación te juega malas pasadas. 
—No me gushta ese cuarto, prefiero dormir aquí —añadió. 
_____ abrió los ojos como platos. Se sentó en la cama y estiró las piernas, como si así fuese a proteger su espacio vital. Él sonrió, antes de perder el equilibiro y dejarse caer sobre ella. El rostro de Harry quedó sobre su estómago. 
—¡Oye, apártate de mí, imbécil! —chilló, intentando hacerse a un lado. 
Ladeó la cabeza, estudiando el rostro de Harry. Tenía los ojos cerrados. Completamente cerrados. Se había quedado dormido sin poder tenerse ni un solo minuto más en pie. _____ suspiró pesadamente. Alguien debería regalarle algo por su paciencia, su consideración, su tolerancia… su bondad en general. 
Empujó a Harry contra la pared, pues parecía un peso muerto de varias toneladas. Él sonrió en sueños apoderándose de la almohada; _____ resopló, pensando que ni dormido dejaría de ser egoísta. Dejó caer una manta sobre él antes de apagar la luz y acomodarse en el otro extremo de la cama. 
Escuchaba la respiración de Harry, la sentía en su pelo. Mantuvo los ojos muy abiertos, advirtiendo anticipadamente que aquella extraña noche apenas podría descansar.




Holu U.u Dios no se con que cara saludar… chicas en serio lo lamento mucho por no poder subir antes ahora les prometo que subo maratón si hay solo 2 preciosos comentarios si? Sadfghjklasdfghj Mi capitulo favorito =))) SE BESAN SE BESAN y sobre todo porque Harry esta fumado xDD como me parti el culo de la risa con este capitulo y mayoritariamente con toda la novela jajjaaj un besooo preciosas ahora si voy a subir pronto =)
LoVe… LoVe…

Angy :  Osea haber si entendí la prima del marido de tu tia es la mama de uno de los chicos?? O.O ¡!!??? Me muerooo.!! En serio me encantaron mal estos chicos ya me eh escuchado la mayotia de las canciones aunque claro mi favorita es la que me mostraste primero xD Sabes ¿? Ya empese a leer tu blog desde cero .! así que cuando termine prometo comentarte si??
Un besooo angy nos vemos J


~·Aldy~· : EEaa como será que ya termine las vacaciones hasta que te conteste xD supuestamente tendría que haber empezado esta mañana pero tenia mucha fiaca y mañana tengo q ir a Cordoba capital así que seguro falto XD I know, I know  soy toda una malota jajaja así que el lunes si o si empiezo ..!! Sii pobre Cory la verdad no veía Glee lo vi dos o tres veces pero me pego su muerte porque te juro me imagine a Justin terminando así y a muchas fans lamentando su muerte y me puse a pensar cuando el muera lo  mal que me voy a poner pero después pensé: Naahh me voy a morir yo primero xD JAJA Sabes la primer historia la voy hacer para ti porque fuiste una de las primeras en este blog y como un regalito por terminar E2M =) Solo me queda preguntarte con quien quieres que lo haga… Quien quieres como co-protagonico? Puede ser un nombre común si quieres  Just tell me ;)  …Un besoooo grandote linda See you laters Lady ;)

miércoles, 10 de julio de 2013

Capitulo 12 - Felices fiestas I



<<Felices fiestas I >> 

Un nuevo amanecer, un nuevo día.
 
_____ descorrió las cortinas, dejando que la luz del sol bañase la habitación de un suave tono dorado. Se recogió el largo cabello castaño oscuro en una coleta desarreglada antes de comenzar a vestirse. Entonces lo oyó. Como todos los años, su padre les abrumaba con distintos villancicos navideños, repitiendo las canciones una vez tras otra. Suspiró pesadamente mientras abría la puerta de su cuarto, y las notas de la canción se hicieron más intensas. 
«Navidad, Navidad, dulce Navidad…» 
—¡Papá, apaga eso de una vez, por favor! —gritó, a pleno pulmón, asomándose por el semicírculo de la escalera. 
El señor Graham le dedicó una mirada acusadora desde el piso inferior, cruzado de brazos. 
—Todas las navidades dices lo mismo, _____. No pienso quitarlo. Escucharemos villancicos, es la tradición. 
La joven se tapó los oídos con las manos. Su padre parecía realmente feliz, sonreía de oreja a oreja, con su acostumbrado batín granate anudado alrededor de la cintura y con las alpargatas de andar por casa. Suspiró abochornada. 
—¿No podrías bajar un poco el volumen? 
—¡No! ¡Quiero que todos lo escuchéis y os llenéis del espíritu navideño! —Alzó las manos y las movió al son de la canción. Después comenzó a tararearla alegremente antes de desaparecer en dirección a la cocina. 
La puerta contigua a la de _____ se abrió de golpe, y Harry salió como un huracán enfurecido, vestido con su ridículo pijama de raso. Miró con asco a la muchacha. 
—Pero ¿qué es esa mierda que acaba de despertarme? 
—Villancicos. 
—No me gustan los villancicos —aclaró. 
—¿Y a mí qué me cuentas? 
—Es tu casa; está en tus manos poner fin a esta tortura.
_____ resopló, airada. Definitivamente, no podía hacer nada al respecto; de lo contrario su padre la odiaría por toda la eternidad. Se preparó mentalmente para pasar una de las mañanas más insufribles de su vida. La señora Graham salió del cuarto de baño y le dio una palmada a Harry en la cabeza afectuosamente. 
—¿Qué tal has dormido, cielín? —preguntó melosa. 
—Bien. —Le sonrió tímidamente, antes de que Samantha se marchase escaleras abajo a toda prisa. 
_____ observó la divertida escena. 
—¿Noto que empiezas a sentir cierto cariño hacia mi madre o son solo imaginaciones mías? 
Harry la miró hoscamente desde el otro lado del pasillo. 
—¿Y yo noto que esta mañana eres aún más fea de lo habitual o será que hasta el momento no me había puesto las lentillas…? —replicó burlón. 
—¿Llevas lentillas? 
—¡Claro que no! Mis ojos son perfectos. —Pestañeó con afectación—. Jamás tendrás unas pupilas tan maravillosas como las mías. 
—¡Ja! Siento decirle, mi señor, que sus ojos son un tanto… repugnantes. Espero que no tome en cuenta mi osadía al hablarle de tal modo, ¡oh, caballeroso conde Harry de inigualable belleza! —_____ hizo una reverencia a modo de burla cuando terminó su anticuado discurso, que no pareció agradar al inglés. 
—Deja de intentar hablar como si aún quedase en ti un atisbo de elegancia. Eres puro vulgarismo, nena. 
—¡NO ME LLAMES «NENA»! 
Harry sonrió agudo, con sus ojos verde esmeralda  brillando en exceso. 
—Lo que tú digas, nena. 
—¡Uf…! ¡Cómo te odio! 
—¡Quiéreme, nena, quiéreme! —exclamó dramáticamente, antes de escabullirse nuevamente hasta su habitación y cerrar la puerta de golpe. _____ le dio una patada a la pared, cabreada. 
¿Por qué demonios siempre conseguía sacarla de quicio, si sabía de antemano a lo que se enfrentaba? No debería dejarle ganar. Tenía que encontrar alguna forma de reprimir sus rabietas. No quería que él la viese así, enfadada consigo misma. Volvió a su habitación y se dejó caer sobre la cama. 
Durante aquellos primeros días había estado estudiando su mirada gris, la malévola sonrisa que curvaba sus labios, la oscuridad que encerraban sus ojos, su forma de andar, de moverse… todo lo que superficialmente caracterizaba a Harry. Era más astuto de lo que ella jamás hubiese imaginado. Generalmente mantenía la mente fría, por lo cual podía permitirse el lujo de pensar con mucha más claridad que el resto de las personas, ya que el sentimiento de culpa pocas veces se apoderaba de él. Pero rompía sus esquemas aquella actitud inocente que a menudo parecía invadirle. Esa incomprensión respecto al mundo que le rodeaba hacía que _____ se plantease numerosas cuestiones, como, por ejemplo, hasta qué punto llegaría su ignorancia.
 La melodía de los villancicos abrumaba la cabeza de _____. No los soportaba más. Bajó a la cocina, dispuesta a beber algo de café para aclarar sus ideas. Apoyó un codo sobre el mármol de la pila mientras removía el desayuno con parsimonia, aburrida. Harry apareció poco después, alegando que no conseguía volver a dormirse a causa de «la mierda que flotaba en el ambiente»; y _____ supuso —o quiso suponer— que la palabra «mierda» sustituía a «villancicos». Observó soñolienta cómo él se preparaba unas tostadas con mermelada y dos zumos de fruta natural. Prefería cien mil veces seguir ingiriendo su amada cafeína de siempre. Sorbió el café con orgullo. El señor Graham entró agitado en la cocina con las manos repletas de espumillones. 
—Buenos días —saludó alegremente—, ¿os vais acostumbrando a los villancicos? ¡Espero que sí! Ya empiezan las Navidades. —Tiró unas bolas rotas a la papelera, sin compasión—. Esta mañana hay que adornar la casa, colaboraremos haciéndolo entre todos. Por cierto, he colgado muérdago en diferentes lugares, así que intentad no coincidir bajo ninguno, ya sabéis el dicho, ¡bajo el muérdago, beso de murciélago! 
—Ese no es el dicho —le corrigió Harry, sin dejar de untar su tostada matinal. 
—No importa, a veces me invento las cosas. —El señor Graham se encogió de hombros con despreocupación—. Os espero en el comedor, venid cuando acabéis de desayunar. 
Y desapareció otra vez silbando animadamente. _____ resopló, al tiempo que Harry le apuntaba con el dedo índice, acusador. 
—Ni de coña pienso decorar tu casa —afirmó—. No he venido aquí para servir a unos muertos de hambre. 
—No es ningún servicio, idiota. —_____ no estaba de humor aquella mañana, más bien se encontraba abatida—. Se supone que debe ser un placer decorar la casa con adornos navideños. 
—¿Un placer? —Rió a carcajadas—. Tú tienes serios problemas, _____. Ve a un médico, quizá pueda echarte una mano prescribiéndote algún sedante o… algo, cualquier cosa que te deje grogui. 
Ella se estiró en la cocina, haciendo crujir su espalda, y Harry le regaló una profunda mirada de repulsión. La joven sonrió. 
—No pienso contestar a ninguna de tus estupideces. 
Él pestañeó sin comprender. 
—Informativo de buena mañana. Pip, pip, pip. —Ladeó la cabeza sin dejar de observar a _____—. En América amanece un día asqueroso, sin novedad respecto a los anteriores. Queridos oyentes, no cambien de emisora; desde aquí queremos contactar con la señorita _____ Graham, apodada la Basurera a causa de su vulgar vestimenta habitual, y aclararle que, alegando que no piensa contestar más a mis maravillosos comentarios, ya me ha contestado otra vez. Pip, pip, pip. Y ahora disfruten de una sesión de silencio sin interrupciones durante la siguiente hora. Que pasen un buen día. 
_____ tuvo que esforzarse para no reír. Miró alrededor, preguntándose si realmente no estaba soñando, meditando sobre si aquello era ciertamente su cocina y el chaval que tenía delante, preparándose ahora unas verduras a la plancha para desayunar, existía de verdad. 
—Estás fatal, Harry. Sabía de tus problemas mentales, pero no llegué a pensar que rozaran un grado tan elevado. 
Él se volvió de golpe, dejó la sartén a un lado y le apuntó con el tenedor, abriendo mucho los ojos. 
—¡Lo sabía, sabía que caerías! ¡Has vuelto a contestar! —explotó, orgulloso. 
_____ mantuvo los labios apretados, procurando no hablar. Pasados unos tensos minutos, respiró hondo antes de dirigirse hacia el comedor con la intención de echarle una mano a su padre. 
Afortunadamente, el resto de la mañana pasó sin demasiados percances. Harry expuso sus quejas acerca de los villancicos unas veinte veces. Después se negó a decorar la casa, pero se dedicó a observar cómo trabajaban los demás, dando órdenes y consejos a sus empleados. 
—Está un poco doblado, gíralo unos tres centímetros hacia la derecha —le exigió, con un dedo sobre su mentón en pose pensativa. 
_____ lo habría matado, de no ser porque estaba subida a una escalera colocando un espumillón sobre el marco superior de un cuadro. Molesta, tiró de la cinta unos tres centímetros hacia la derecha. Abajo, su supuesto ayudante resopló. 
—Y ahora, ¿qué narices te pasa? —preguntó ella; aumentaba su rabia por segundos.
—Lo has dejado peor que antes. Vuelve a girarlo un poco hacia la izquierda.
Estiró del maldito espumillón y deseó que este reventase de una vez por todas. 
—¿Estás contento? 
—Podría estarlo más. —Sonrió—, pero me conformo. Ya puedes bajar. 
_____ descendió lentamente por la escalera, con cuidado de no caerse y mirando si colocaba bien los pies en las estrechas tablas de madera. 
—Tú no me dices cuándo puedo bajar —le reprochó. 
—Ya, bueno, no tenemos tiempo que perder en tonterías. —Agitó una mano con elegancia—. Es hora de terminar con el baño. 
_____ cerró los ojos con fuerza una vez logró llegar de nuevo al suelo. Se frotó la cara, acalorada. Llevaba horas colocando adornos aquí y allá, y se sentía terriblemente cansada. 
—No hace falta decorar el baño, Harry. Así que olvídalo. 
—¿Qué? —Él la siguió mientras ella se dirigía hacia el garaje para guardar la escalera—. ¿Te has vuelto loca? ¡Decorar toda la casa exceptuando el baño rompería con la armonía! Y nos ha costado mucho trabajo. 
_____ se giró hacia él, extrañada. 
—¿«Nos ha costado»? ¡Me ha costado mucho trabajo! Tú no has hecho nada. —Se cruzó de brazos—. Te has pasado la mañana diciendo «Esto no me gusta», «Ese abrigo rojo no favorece en absoluto a Papá Noel; debería ser negro, así disimularía su barriga», o añadiendo: «¡Menudo árbol de Navidad más pequeño, parece una esparraguera de monte común…!». 
—¿Acaso no eran acertados todos mis comentarios? —se defendió, mirando con asco el garaje desordenado de la familia Graham. 
—¡Claro que no! Y lo peor de todo ha sido cuando te has empeñado en colocar tú la estrella en la punta del árbol… ¡llevaba años esperando ese momento! No es justo que siendo el último mono de esta familia tengas más derechos que los demás. Pero, claro, mi madre ha tenido que ceder por pena. 
—¿Por pena? 
—¡Estabas a punto de llorar, estúpido! No he visto cosa más tonta en mi vida. 
Harry suspiró, algo abochornado. Era cierto. Se había encaprichado con poner la estrellita que coronaba la copa del árbol, pero era la primera vez que hacía algo así. Cuando llegaba la Navidad, en Londres, jamás habían adornado su mansión. Tan solo dejaban algunos calcetines colgando de la chimenea del comedor principal. 
—Bueno, no importa. Hablábamos de la decoración del baño. —Sonrió
alegremente, cambiando de tema. 
—He dicho que no. 
_____ cerró la puerta del garaje con brusquedad y se dirigió de nuevo al interior de la casa, hastiada. Quería perderle de vista, aunque solo fuese durante cinco míseros minutos. 
—Si decoras el baño, dejaré que esta noche salgas sola con tus amigos. Tus padres se van a cenar, ¿verdad? —preguntó, recordando las palabras de la señora Graham a mitad de la jornada matinal—. Les diré que me llevaste contigo, pero me quedaré en casa. 
La joven dudó unos instantes. En realidad era un buen trato. Solamente tendría que colocar unos espumillones más y, como recompensa, conseguiría disfrutar de unas horas de paz y tranquilidad, como en los viejos tiempos, antes de que Harry pusiera un pie en su casa. 
—Está bien. Me parece justo. —Estiró un brazo al frente, pues estaba acostumbrada a cerrar cualquier pacto con una sacudida de manos. 
Él frunció el ceño. 
—Ni en broma toco tus dedos —musitó antes de subir las escaleras directo al baño—. ¡Vamos, no tenemos todo el día! 
Harry se lució con la decoración del baño, que terminó pareciendo el escaparate algo recargado de una tienda. _____ se dejó caer sobre el retrete cuando terminaron, exhausta, mientras él le echaba un vistazo rápido a la estancia. 
—¿Qué me dices de la jabonera? —objetó, examinándola—. ¿No podríamos colocar un lazo rojo alrededor o algo parecido? Es fea, deberíamos cubrirla con algo. 
—¿Ni siquiera sabes anudar tú solo una cinta? —protestó _____, abatida. 
—Si no pones el maldito lazo, no habrá pacto alguno. —La miró malévolo—. Y todo lo que has hecho hasta ahora habrá sido en balde. 
_____ se levantó y estiró una gruesa cinta roja con ambas manos, deseando poder ahogar a Harry con ella. Derrotada, la colocó alrededor de la jabonera. 
—¿Contento? 
Él se encogió de hombros. Alzó la vista, ladeando la cabeza. Sus ojos estaban fijos en el muérdago que colgaba de la puerta. 
—No me atrae la idea de que la casa esté llena de muérdago. Queda francamente mal. 
—Me da igual. A mí padre le encanta, así que déjalo como está.
Harry frunció el ceño y siguió a _____ por el pasillo. Se separaron para entrar en sus respectivas habitaciones y cerraron sendas puertas con más fuerza de la necesaria.

Buenas noches ladys ;) Je si aca donde vivo es de noche… No saben lo mal que me siento, estoy enferma y no me dejan salir..!! ya me eh leído 4 libros..!! no me quejo lo único que es un poco molesto leer cuando se tiene los mocos colgando una tos que te mata y leer los libros en PDF ya que no tengo dinero para comprarlos en papel -.- si nenas la vida es cruel…
Espero que les guste este capitulo J Saben estoy comenzando a escribir de nuevo pero no novelas es decir son como relatos o historias cortas de CANCIONESJ YEEEII.!! Ya termine una de “You belong with me” de Taylor para una chica y estoy haciendo una de “Apreciatte” de Nick Jonas para una amiga…


Les gustaría que les haga una? Solo tienen que pasarme la letra de la canción en español (si tiene video mejor) y el nombre de los personajes principales J lo demás queda para mi …
Avisenme en twitter cuando ya comentaron ------- @luluaguero15  -----porque hay veces que pasan 3 dias que no reviso el blog y bueno así tengo mas tiempo para hacerlo si?

Un besooo grandote hermosas nos vemos bye bye

Angy: Holuuuuuu..!!! Diooooos mujer no sabes el vicio que me acabas de crear .. Me enamore de Auryn y esa canción de pedo no me hace llorar ensima yo como una estúpida esperando que alla un final feliz en la canción o algo así y no quedo como que era el mejor amigos nomas :’( NO SE VALE EXIJO FINAL FELIZ..!!  otra canción que también me gusto de ellos fue “Cuando se que estas dormida”  ashjklasdfghjk Yo también tengo de todo tipo de música con varios interpretes diferentes eso si la mayoría son en ingles pero igual tengo varias en español …  ja un grupo que se me ah pegado últimamente es Imagine Dragons me encantan sus canciones son tan sdhjklasdfghjk tu me etiendes ;) un besooo grande Angy gracias por comentar nos vemos bye bye


Iris : OwW me encante que te encante xD te digo un secreto ¿ ¿ Los dos próximos capítulos van a ser G-E-N-I-A-L-E- S ;) SSHHHUUU no se lo digas a nadie ejeje un besoooo gracias por pasarte bye bye

martes, 2 de julio de 2013

Capitulo 11 - El grupo circense




<<El grupo circense>> 

Caminaron por la solitaria avenida de la urbanización hasta la casa de Cloe. _____ estaba a punto de llamar al timbre cuando Harry alzó una mano para detenerla. 
—Hagamos un pacto —le pidió—. Si tu amiga loca intenta desnudarme me defenderás. No puedes dejarme solo.
—¿Y qué recibo yo a cambio de protegerte?
—¿Es que no puedes conformarte con mi cara bonita? —le reprochó Harry, señalándose el rostro.
—El trato no me convence, lo siento. —Se encogió de hombros.
El inglés se inclinó hacia ella peligrosamente.
—Tu madre dijo que teníamos que ser como uña y carne —le recordó—. Yo seré la carne, obviamente es más suave. Tú serás la uña sucia. Tenemos que obedecer a la señora Graham.
—¡Ni en tus mejores sueños! Me da absolutamente igual lo que mi madre diga.
Él insistió, contrariado.
—¡Pero soy tu protegido, _____! —explotó, con gesto apenado—. No puedes abandonarme a la deriva con la fiera de Cloe, ¿acaso no te has fijado en cómo me mira? Sus pupilas se clavan en mis partes bajas como cuchillos; apuesto lo que sea a que a esa le va el sadomasoquismo.
—No exageres, Cloe es una buena chica. No te pasará nada —concluyó ella, pulsando el interruptor del timbre. Se oyó un sonoro «ding dong».
—Son las campanas de mi funeral —susurró Harry.
Se arrepentía muchísimo de haber caído en la trampa de Matt. Él no quería estar allí, hubiese preferido pasar la noche calentito en su cama, lejos de todos aquellos monstruitos a los que no lograba comprender. Tenía miedo. El corazón le palpitaba con fuerza en el pecho cuando Cloe abrió la puerta, ignoró totalmente a _____ y fijó sus ojillos azules en los ojos esmeralda de Harry, que dio un respingo hacia atrás al oír su aguda voz.
—¡Harry! ¡Has venido! ¡Ya pensaba que no llegaríais! Pasad, pasad… —les indicó, haciéndose a un lado.
Él se inclinó hacia _____. Dentro de lo malo malísimo, ella era lo menos malo malísimo por simple comparación. El listón estaba alto, rozando el límite de lo humano.
—Conviértete en mi hermana siamesa durante el resto de la noche —le rogó.
—Como no te calles, me convertiré en tu hermana perdida —amenazó _____, aunque disimuló ante la atenta Cloe, que les observaba cruzada de brazos.
En cuanto se despistó, su amiga asió del brazo a Harry, que la miró aterrorizado como si aquella fuese la mayor de todas las catástrofes posibles. _____ rió por lo bajo y se dijo que, en realidad, su compañero tenía verdaderas razones para estar asustado.
Dentro se encontraban los demás. Harry clavó su mirada en la de Matt, que le observaba receloso. Seguramente había supuesto que no iría, pero ahí estaba él, manteniéndose firme a pesar de la apocalíptica situación, dispuesto a arrebatarle su falsa corona.
—¿Cómo va la noche? —preguntó, dirigiéndose a todos en general.
Charles jugaba a la PlayStation con sus dos perros fieles y le saludó levantando la mano. Nixie, acompañada por otra chica llamada Agathé, también se dignó contestar con un simple «bien», contrariamente a Matt, que solo se quitó una pelusilla de su chaqueta de piel. Curiosamente, a pesar de estar bien consideradas, a Harry nunca le habían gustado las chaquetas de piel. No le agradaba eso de llevar animales encima como en la Edad de Piedra. Obviamente, el neandertal de Matt no opinaba lo mismo.
Cloe se sentó en el sofá y cruzó las piernas de un modo seductor. Harry sintió un escalofrío. La joven golpeó con la palma de la mano el sitio que quedaba libre a su lado.
—Harry, cielo, siéntate aquí —le indicó.
Él miró fijamente a _____, esperando que ella dijese algo. Lo que fuese. Sus labios se mantuvieron bien sellados, divertidos, mostrándole una tímida sonrisa casi imperceptible. El joven se dirigió resignado hacia el sofá.
—¿Qué vamos a cenar? —preguntó Charles, distraído, sin dejar de apretar todos los botones del mando de la PlayStation.
—He pedido ternera con salsa. La traerán enseguida —contestó Cloe, resuelta.
Harry tosió afectado.
—Yo no como carne.
—No todos los paladares pueden apreciar algo tan sabroso —añadió Matt, sonriendo de lado. 
—Exacto. Mi paladar no está preparado para degustar mierda —aclaró Harry, sin darse por vencido. 
—No te preocupes. —Cloe se levantó enseguida—. Llamaré ahora mismo para pedir que traigan una ensalada, ¿te parece bien? 
Harry asintió. La idea de que otros se moviesen por él no terminó de disgustarle. Estaba bien aquello de que todos estuviesen a sus pies, abiertos a sugerencias. Suspiró hondo, preparándose mentalmente para soportar la desastrosa noche. Le dirigió a _____ una mirada dramática; parecía uno de los violinistas del Titanic justo antes de morir. El último vals de su vida había llegado. La joven pareció ablandarse y, sin perder la sonrisilla malévola de su rostro, se sentó a su lado en el sofá. Matt la siguió y se hizo hueco donde no lo había.
—¿Pretendes tirarnos a todos del sofá? —preguntó Harry, molesto.
Matt le ignoró, acomodándose, pegándose al cuerpo de _____ como lo haría un crustáceo a un acantilado. Harry, todavía más cabreado, también se acercó a su compañera, que, a esas alturas, apenas si podía seguir respirando.
—Me estáis aplastando —masculló.
—Díselo a tu amigo —se quejó Harry—, que sería capaz de ametrallarnos a todos con tal de sentarse. Menudo egoísta.
—No me hables precisamente tú de egoísmo, Harry. Mi mente no está preparada para aceptar algo así —le reprochó _____.
Harry bufó. Charles gritó cuando ganó una partida del videojuego y alzó los brazos como si aquello fuese el más grande de todos los acontecimientos posibles. Se giró después hacia ellos.
—¿Queréis jugar? —preguntó.
Matt negó lentamente con la cabeza. Harry sonrió, curioso.
—Vale —murmuró, encogiéndose de hombros.
Charles dejó el mando en sus manos.
—Pensándolo bien yo también me apunto —rectificó Matt.
_____ resopló. Aquello era agotador. ¿Cómo podían llegar a ser tan sumamente estúpidos? ¿Dónde estaba el límite, tendrían algún tope? Apostaba lo que fuese a que no. Se dejó caer sobre el respaldo del sofá, cuando llegó Cloe.
—Ya he pedido tu ensalada, Harry —informó, sonriente. Su rostro se volvió algo agrio cuando descubrió que habían ocupado su lugar en el sofá—. Bueno, será mejor que dejemos de jugar —añadió rápidamente—. Podríais echar una mano para poner la mesa.
Cloe apagó la PlayStation sin miramientos. Charles resopló consternado. Les indicó que la siguiesen hasta la cocina para darles cubiertos, vasos y demás. Una vez allí, puso en las manos de Harry la jarra de agua. Este, con el ceño fruncido, se volvió hacia _____.
—Yo no hago estas cosas —se quejó—. ¡Pero si somos sus invitados! ¿Cómo puede ser tan maleducada?
—Somos invitados, Harry, pero esto no es una cena presidencial —le recordó _____, mientras caminaban hacia el comedor—. Cuando se juntan los amigos no existen los anfitriones, todos colaboran por igual.
A _____ le llamaba la atención tener que explicarle todo aquello. Tenía curiosidad por saber quién era realmente Harry, pero temía que si se lo preguntaba su ego creciese aún más al proporcionarle insospechados detalles sobre su fantástica vida en la mansión de Londres.
Observó cómo Harry dejaba la jarra de agua delicadamente sobre el mantel tras recolocarlo, ya que estaba un tanto torcido hacia la izquierda. Se preguntaba por qué todo a su alrededor debía estar tan sumamente perfecto. Alguien tenía que haberle enseñado a ser así, ese tipo de cosas no salían de uno mismo. Suspiró, resignada, al advertir que Harry llenaba todas las copas con la misma cantidad de agua y las comparaba entre sí. Matt enarcó una ceja.
—Este tío está pirado —dijo.
—Y tú acabado —contestó Harry—, estás acabado.
—¿Acabado de qué? No sabes ni lo que dices.
Se acercó hasta él, cuando _____ estaba distraída, y le habló en susurros.
—Tienes la esperanza de que _____ termine enamorándose de ti. Sueñas con vivir a su lado en una gran casa con un enorme jardín, veinte gatos, diez perros y trescientos niños chillando y corriendo de un lado a otro —le dijo—. Bien, pues te lo adelanto: eso jamás ocurrirá.
Matt le dirigió una mirada de profundo odio que parecía llamear en el interior de sus pupilas almendradas. Apretó los puños con fuerza, furioso.
—… No ocurrirá, porque, para empezar, tu querida Julieta sería más feliz viviendo debajo de un puente. Y, como segundo apunte, te diré que nadie quiere a un Romeo como tú. Eres un tostón. Puedes ponerte toda la colonia francesa que quieras, pero seguirás oliendo a puro aburrimiento —concluyó, sin piedad.
Matt permaneció quieto. Tenía verdaderas ganas de golpearle. Pero ¿quién se creía que era? Él llevaba muchísimos años detrás de _____ como para que ahora un recién llegado se la arrebatase. Claro, el inglés tenía ventaja por vivir en su casa. Harry le miró divertido, señalándole con el dedo índice.
—¡Ah, y una cosa más! Si piensas que a mí me puede llegar a gustar tu bella doncella, te contestaré que no. Jamás de los jamases. Nunca. Tengo más clase, así que mi listón está más alto. 
—Mejor, no sabes lo que te pierdes. 
—… ¿Me pierdo pasar horas buscando restos entre los contenedores? Prefiero cederte el puesto. Gracias. 
—No importa, nadie sería capaz aguantar a alguien como tú. Así que dudo que cualquier otro ser humano pueda llegar a quererte —siseó Matt.
Harry torció el gesto. Furioso. Ahora estaba furioso. ¿Cómo que nadie podría quererle? Claro que sí, todos en su casa le querían. Arrugó la nariz. _____ los llamó para que se sentaran. Hacía rato que había sonado el timbre de la puerta, cuando habían traído la ternera en salsa y la ensalada. Se sentaron mientras se dedicaban mutuamente miradas de odio. Comenzaron a cenar.
—Tío, ¿en Londres hay mucha marcha? —le preguntó Charles, animado.
—¿Marcha?
_____ se acercó a su oreja.
—Fiesta, ajetreo, movida… —susurró.
—Ah, ¡marcha, claro, claro! Pues, eh… supongo que sí —aclaró, dudoso—. Yo solo salgo por la urbanización. Es más segura.
—¿Tus papis no te dejan ir muy lejos? —intervino Matt.
—Mis padres me dejan hacer lo que quiera —informó, con aire señorial.
Cloe estaba cabreada. No le gustaba el ritmo que tomaba la noche. No le gustaba tampoco, en absoluto, que surgiesen rivalidades entre Matt y Harry, porque eso significaba que _____ —y no ella— estaba dentro del juego de competencia. Se apartó el pelo de la cara.
—No tienes novia por allí, ¿verdad? —preguntó, con una ancha sonrisa.
Harry pareció dudar, pero luego se mostró serio.
—No.
—¿Y no te cansas de comer tanto verde? —insistió Matt, señalando su ensalada.
Harry le miró extrañado.
—¿Tú te cansas acaso de comer sangre?
—No es lo mismo. Yo sigo una dieta variadísima.
—Pues no se te nota en la piel.
_____ resopló, dando a entender que no deseaba seguir escuchándoles. La noche continuó sin más percances, hasta que Cloe se decidió a poner una película.
—Tengo las películas en mi habitación —explicó, cuando todos se sentaron alrededor de la televisión—. Harry, ¿quieres acompañarme y ayudarme a elegirla?
Harry tragó saliva despacio, temeroso.
—No importa, escoge la que más te guste a ti —respondió entrecortadamente.
Matt sonrió de lado.
—Qué poca educación… —susurró.
Cloe pareció ofendida, asió del brazo a Harry y casi lo arrastró hacia su habitación. Y, por primera vez, _____ sintió auténtica pena, Harry no imaginaba lo que le esperaba allí dentro.
El inglés respiró hondo cuando llegaron al cuarto, sacudiéndose la manga de la fina camisa que Cloe había tocado con sus afiladas uñas rojizas. Miró alrededor. Detestaba las habitaciones rosas, repletas de flores, corazones y artilugios diversos de colorines. Se giró consternado buscando los DVD.
—¿Dónde están las películas? —preguntó, y sintió que un nudo le presionaba la garganta.
Cloe se acercó peligrosamente hacia él, pestañeando en exceso, como si se le hubiese metido una mota de polvo en los ojos. Entonces Harry comenzó a comprender la situación. Y se contuvo para no gritar.
—La película podríamos montarla nosotros mismos… —le susurró Cloe, al tiempo que le pasaba un dedo por el cuello.
No le gustó aquel primer contacto con su piel; no era lo suficientemente suave.
—No se me da bien actuar —repuso Harry, con la vista fija en la puerta cerrada de la habitación.
—Yo podría enseñarte.
—Tampoco me interesa demasiado. Gracias, pero tengo otras expectativas en la vida —se excusó; su rostro se tornó más pálido de lo habitual—. Creo que deberíamos volver con los demás. _____ estará preocupada por mí —mintió.
Cloe se inclinó hacia él, de puntillas. Harry dio un paso atrás y tropezó.
—Te gusta hacerte el duro, ¿verdad? —preguntó la chica, con voz melosa—. Te gusta… poner las cosas difíciles. Mejor. Sabes sacar partido a todo tu atractivo. A mí me encanta que me pongan nuevos retos…

—No finjo nada. Soy así de forma natural —admitió él, contrariado. 
—Ya, claro, claro… 
—Oye, me das miedo. Quiero irme de aquí —exigió finalmente. 
Cloe lo ignoró. Sus manos se dirigieron hacia el cuello de la camisa de Harry y empezaron a desabrochar los primeros botones.
—Pero ¿qué haces, loca? —gritó él, consternado.
—No te resistas más, Harry —insistió; comenzaba a enfadarse.
Nunca un chico se le había negado durante más de cinco minutos; todos terminaban cayendo a sus pies tarde o temprano. Sonrió tontamente. Él intentó escapar. Ella tiró de la camisa hacia abajo, arrancando todos los botones de un tirón.
—Niña, tú tienes que ir directa a un psiquiátrico —dijo Harry, en dirección hacia la puerta—. Si quieres contribuiré a pagar los gastos de la clínica.
—¿Adónde crees que vas? —Cloe se cruzó de brazos, cabreada.
—Lejos, muy lejos… de ti —contestó, antes de salir volando de allí.
Harry corrió por el pasillo como alma que lleva el diablo, como si hubiera visto un fantasma.
—¡_____! —gritó, fuera de sí—. ¡_____, VEN!
_____ salió de la sala alarmada por la llamada. Estudió a Harry. Llevaba la camisa desabrochada dejando a la vista la suave y blanca piel de su bien trabajado torso. Ladeó la cabeza, puntuando mentalmente su cuerpo con un merecido 8. Después observó su aterrorizado rostro.
—¿Se puede saber qué te ocurre?
Harry se apoyó en su hombro, como si fuese a desfallecer, casi abrazándola.
—Ha intentado matarme, _____ —dijo, hablando atropelladamente—. Tu amiga está completamente loca; quería que hiciéramos nosotros una película, y no apta para todos los públicos, precisamente. Me habías prometido que no me dejarías solo. Tenías que protegerme. No volveré a confiar en ti.
—¿Qué?, pero ¿qué estás diciendo? —Le levantó la cabeza—. No te he prometido nada. —Suspiró, y reparó en Cloe que les miraba enfadada desde la puerta, apoyada en el dintel con los brazos en jarras—. Bueno, no importa. Está bien, volvamos a casa.
_____ se despidió de sus amigos mientras Harry la esperaba en la calle. Después caminaron en silencio, bajo el oscuro manto estrellado de la noche.
—Ha sido una día duro, ¿eh? —_____ le miró divertida, de reojo.
Él suspiró abrumado.
—Lo resumiré de esta forma —explicó él—. Tu casa es un paraíso divino e inigualable en comparación con lo que hoy he conocido.
_____ rió.
—Empiezo a ver a Marcus como a un ser inofensivo y tremendamente delicado. Imagínate. —Torció el gesto, tras escucharse a sí mismo—. Bueno, no me hagas mucho caso, estoy divagando. Mañana todo volverá a ser como siempre. Tu casa será un estercolero y tu hermano el rey de los mendigos.
—Ya decía yo que era demasiado bueno para ser verdad… —_____ puso los ojos en blanco.
Llegaron a casa. Harry se excusó rápidamente y se dirigió a su habitación. Deseaba dormir. Se tumbó en la cama y reparó en el teléfono móvil que reposaba sobre su mesilla de noche. Pulsó el botón de encendido. Cero llamadas. Suspiró. Buscó en la lista el teléfono de su madre y llamó. Respondieron al quinto tono.
—¿Diga?
—¿Mamá? Soy Harry.
—¡Hola, Harry, cariño! Lo siento, tu madre está en una reunión importante. Soy su nueva secretaria, Helen —dijo una alegre voz al otro lado del teléfono—. La señora Kellen me ha hablado muchísimo de ti, ¿quieres que le diga que te llame en cuanto termine?
—Eh… no, no hace falta. Aquí, en América, es tarde.
—¡Es verdad, olvidaba el cambio horario! No te preocupes. Le comentaré que has llamado de todos modos.
—Gracias.
Harry frunció el ceño cuando colgó. Se dio la vuelta en la cama, tras destapar el colchón por la parte de abajo. Siempre dormía con los pies fuera, no soportaba tenerlos tapados. Otra de sus manías. Hundió el rostro en la almohada y cerró los ojos con fuerza, deseando quedarse dormido cuanto antes. Mañana le esperaría otro largo día.
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Holaa.!! que onda? como estas bellezas ? Espero que super bieeen :) no saben!!! CONSEGUI LAS ENTRADAS PARA JUSTIN ..!! estoy super asdfghjklñsdfghjkl ustedes me entienden :) el miercoles pasado se pusieron en venta en argentina , me desperte a las 8 de la mañana ara poder sacarlaaaas.!!! estube hasta las 12 y 30 intentando.! ensima ese dia era mi cumpleaños y mis compas no querian que falte al cole asi me podian saludar y bueno yo voy a la tarde y entro 13:30 y ese dia entre a las 15:00 LOL le dije a la preseptora que tube que ir al medico xDDD ... 
Un besoooooo grandisimo chicasc nos vemos luego espero que les guste el capitulo :D
Byeeeee

Iris Grau : Aqui te la sigo :) espero que te guste .. ufff mejor desir que no paso en la casa de Clou xDDDD Beso Bye


angy : Maldito cabron .!!! en serio dijo eso? no te la puedo creer... Bueno no importa ya habra mas chicos no te preocupes :)  Eeeaa soy una de tus noves favoritas, hablando de noves, te pasaste por mi otra nove? esta bueno pero estoy segura que ya la as leido es una adaptacion de libro "Beautiful Disaster" .. Sabes nunca te pregunte que musica escuchas =) me cuentas? Un besooo grande lindura nos vemos Bye